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Pilar Puig. Psicóloga clínica

Las intolerancias alimentarias pueden causar Hiperactividad y Déficit de Atención.

Actualmente está creciendo de manera alarmante el número de niños y jóvenes con problemas de aprendizaje y conducta detectado sobretodo en la escuela pero también por padres y familiares.

La medicina predominante colma a unos y otros con una medicación agresiva y llena de efectos secundarios graves que los médicos no se cansan de negar y que están documentados con informes científicos.

Establecer la evidente relación entre intolerancia alimentaria e hiperactividad y déficit de atención es sencillo si observamos qué pasa en nuestro cerebro cuando padecemos este tipo de problemas, ya que existe un desbalance (ya sea a la alza o a la baja) de determinados neurotransmisores cerebrales.

Cuando un alimento no es reconocido por nuestro cuerpo se libera una carga muy alta de histamina por un lado y se disminuye la capacidad de nuestro intestino para absorber los nutrientes necesarios para un correcto funcionamiento de nuestro cerebro. Ambos procesos causan un sinfín de malestares psíquicos.

Este desbalance puede corregirse eliminando los alimentos que no asimilamos y si es necesario corrigiendo la deficiencia de nutrientes que se ha originado.

En ocasiones, y muy especialmente en niños y niñas, los síntomas de la intolerancia son mayoritariamente expresados a través de la conducta y el estado emocional/psicológico, con lo cual no es de extrañar que no se asocie a un problema de la alimentación.

Es un error dejar pasar estas manifestaciones psíquicas porque causan malestar y sufrimiento en unos y otros, destacando los siguientes:

–       Hiperactividad.

–       Irritabilidad.

–       Dificultad de concentración.

–       Conductas desafiantes.

–       Tendencias adictivas.

–       Comportamientos obsesivos y compulsivos.

–       Insomnio.

–       Mal humor.

–       Depresión.

–       Intranquilidad.

–       Lloro.

–       Apatia.

–       Desinterés por los estudios.

–       Y otros muchos que puede detectar un profesional cualificado.

Todos aquellos padres y aquejados de dolencias similares pueden liberarse de ellas acudiendo a los profesionales bien formados en intolerancias alimentarias y disfrutar de nuevo de salud física y emocional.

Pilar Puig.